Siempre escatimo en los regalos que pido, la verdad es que pido muy poco, un abrazo una llamada, un te quiero, pero si hablara brutal y honestamente; pediria mil cosas mas, algunas menos; una miniatura tierna y antigua, uno de esos recuerdos sentimentales, una plan elavorado para sorprenderme, una bicicleta, una libreta especial como empastada o algo asi, amo los envases, los vestidos, y mil obejtos inertes más. Pero hay muy pocos regalos de esos que realmente alguien pueda comprarme; un esposo wosh, tener la capacidad de hacer entender a alguien necio, y una hora a mis papas con la boca cerrada escuchandome. Pero ésta navidad justo cuando estaba preguntandome el significado de todo y todo me preguntaba quién era yo, un regalo intanginble sin remitente me sorprendio; en la sala de la casa de mi abuela, mi tio, hizo callar la multitud, se abrio paso con palabras justas, y cuando yo comenze a escuchar claramente hablaba de mi; me halagaba, ¿escucho mal?, mi mamá contribuye en la platica, y cuando me hablan, boy a tientas, me miran en la sala todos, en silencio; un reconocimiento por lo que hago y mas halla, por mi "caracter", yo me sentia apenada, pero me levantaba el rostro saber que realmente es un honor ser reconocida por un hombre que lucho por su carrera, por su maestria, y por su doctorado, sin recursos, con discapacidades, y ahora humilde con nosotros, mandandome un beso mientras el carro se va alejando y yo atras desde el vidrio admirandolo.
"Humillaos delante del Señor, y el os exalatará" Santiago 4:10
"Alabete el extraño y no tu propia boca, el ajeno y no los labios tuyos" Proverbios 27:2